Misa por el eterno descanso de nuestros familiares y amigos difuntos. Esperanza en la Vida Eterna
La tarde del pasado 28 de noviembre se convirtió en un momento especialmente significativo para la comunidad parroquial de Santo Tomás de Villanueva, en Alcalá de Henares. A las 19:30 horas, más de quinientas personas llenaron el templo para participar en la Misa por el eterno descanso de los familiares y amigos difuntos, una celebración que llevaba más de un mes anunciándose y que despertó una profunda respuesta entre los fieles.
La Eucaristía estuvo presidida por el obispo de Alcalá de Henares, Mons. Antonio Prieto, y contó con el acompañamiento musical del Coro de Cámara del Orfeón Complutense, que interpretó el Réquiem de Gabriel Fauré, creando un clima de serenidad y oración.
Desde el inicio, el ambiente estuvo cargado de simbolismo. Los asistentes fueron encendiendo velas hasta formar una cruz luminosa, signo de la resurrección de Cristo, cuya luz —como recordó el obispo— vence todas las oscuridades. Junto al altar se colocó también una cesta donde los presentes depositaron los nombres de sus seres queridos, incorporándolos así a la ofrenda presentada en el Santo Sacrificio.
Don Antonio, en su homilía, invitó a todos a caer en la cuenta de la importancia del momento que estábamos viviendo por el bien de nuestros difuntos y también a llenar de sentido y responsabilidad nuestra vida presente animándonos a vivir de tal manera «que el día de nuestra muerte sea el último amén de esta vida y el primer aleluya de la eterna»
Muchos fieles expresaron su agradecimiento por una celebración que, según señalaron, les proporcionó consuelo, paz y esperanza. El silencio, la oración y la intensidad emocional del acto reflejaron tanto el dolor por la ausencia de los seres queridos como la confianza cristiana en la vida eterna.
La Parroquia agradece a Dios este acontecimiento que se enmarca en las actividades programadas con motivo del Jubileo de la Esperanza, y cuyo objetivo es seguir ofreciendo a todos —creyentes y buscadores— la Luz y la Esperanza que nacen del Evangelio.