Tercera jornada de la Peregrinación Parroquial Jubilar 2025
En la mañana del domingo de la Sagrada Familia, nuestra peregrinación parroquial inició la tercera jornada poniéndose en manos de la Santísima Virgen María. En este día tan significativo visitamos la Basílica de Santa María la Mayor, uno de los templos marianos más importantes de la cristiandad.
Allí encomendamos al Señor nuestras familias, la gran familia de la parroquia y la de toda la Iglesia universal. En la explanada situada frente a la basílica, junto al monumento dedicado a la Virgen María, rezamos juntos el Santo Rosario, en un clima de recogimiento y comunión. En el interior del templo veneramos las reliquias del pesebre de Belén, especialmente significativas en estos días de la Octava de Pascua de Navidad. También pudimos contemplar la imagen de la patrona de Roma, la Salus Populi Romani, así como la tumba de nuestro querido Papa Francisco.
Ante el ábside, presidido por el mosaico paleocristiano de la Coronación de la Virgen, en un lugar tan entrañable, se despertaron en nuestros corazones profundos sentimientos de amor a la Virgen María, a la Iglesia y una especial gratitud al Papa Francisco.
Desde allí nos dirigimos caminando hacia la Basílica de San Pedro in Vincoli, pasando por la iglesia de Santa Práxedes. En San Pedro in Vincoli veneramos las cadenas con las que el apóstol San Pedro estuvo encarcelado en Roma y contemplamos la majestuosa escultura del Moisés de Miguel Ángel.
La jornada continuó con un enriquecedor recorrido cultural por el Foro Romano, magníficamente explicado por los arqueólogos y arquitectos de nuestro grupo, teniendo como grandes protagonistas el Coliseo, el Arco de Constantino y la Columna de Trajano.
Por la tarde visitamos varias iglesias emblemáticas del centro de Roma: la iglesia del Gesù, donde se encuentra la tumba de San Ignacio de Loyola; Chiesa Nuova, donde descansa San Felipe Neri; Santa Inés en la Plaza Navona; el Panteón y otros muchos rincones hermosos de la ciudad, profundamente marcados por la fe cristiana.
Antes de la cena celebramos la Santa Misa en la Basílica de San Agustín, junto a las reliquias de Santa Mónica, madre de San Agustín. Fue especialmente providencial celebrar la Eucaristía en este lugar, teniendo en cuenta que San Agustín es el santo que nos acompaña espiritualmente en esta última etapa del Jubileo de nuestra parroquia.
Damos gracias a Dios por este día vivido como verdadera familia, en comunión con toda la Iglesia, nuestra familia del cielo y de la tierra. Pedimos al Señor, por intercesión de la Sagrada Familia, que nos conceda la gracia de renovarnos en la Esperanza y de asumir el firme propósito de trabajar por la unidad de nuestras familias, parroquias, barrios y de todos aquellos ámbitos de la sociedad en los que vivimos y trabajamos, luchando contra el individualismo y el egoísmo, y defendiendo siempre la dignidad de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, que es comunión.