La parroquia ha vivido un fin de semana muy especial con la convivencia de niños de postcomunión, celebrada los días 13, 14 y 15 de marzo en la Casa de Convivencias Diocesana de Torrelaguna. Han sido unos días llenos de alegría, en los que los niños han podido compartir, convivir y, sobre todo, profundizar en su fe.
El eje de la convivencia ha sido el Triduo Pascual, recorriendo el sentido de los días más importantes del año litúrgico. A través de catequesis adaptadas, dinámicas y momentos de oración, los participantes han podido adentrarse en el misterio del amor de Dios, manifestado plenamente en Jesucristo.
De manera especial, se ha puesto el acento en el Jueves Santo, comprendiendo cómo Jesús anticipa su entrega en la Última Cena y en el lavatorio de los pies, donde nos enseña el mandamiento del amor y el servicio. Los niños han descubierto cómo en la Cena del Señor se renueva la alianza definitiva de Dios con su pueblo.
El recorrido continuó hacia la Cruz, entendida no como un final, sino como la mayor expresión del amor de Dios, que alcanza su plenitud en la Resurrección. El domingo fue vivido como un día de alegría y esperanza, centrado en Jesús resucitado, que nos regala el perdón de los pecados y una vida nueva.
A lo largo de la convivencia contamos también con una entrañable “mascota”: un conejo que acompañó a los niños en distintos momentos. Esto nos permitió recordar una antigua tradición de los países del centro de Europa, según la cual un conejo fue el primer testigo de la Resurrección del Señor. Por ello, la tradición le atribuye la misión de llevar a los niños, en el Domingo de Resurrección, los huevos de chocolate de Pascua como signo de alegría por la vida nueva.
Todo ello se desarrolló en un ambiente de gran fraternidad, donde no faltaron los juegos, excursiones, talleres y actividades que ayudaron a los niños a crecer también en la amistad y la convivencia.
El último día se sumaron también los padres, con quienes compartimos una comida fraterna, la celebración de la Eucaristía y un encuentro final que permitió recoger lo vivido durante el fin de semana.
Desde la parroquia recordamos que los grupos de postcomunión se reúnen quincenalmente los sábados, y están abiertos a todos los niños de entre 8 y 12 años que deseen seguir creciendo en su seguimiento del Señor. Sin duda, esta convivencia ha sido una experiencia enriquecedora que anima a continuar caminando juntos en la fe.