Cuarta Jornada de la Peregrinación Parroquial Jubilar 2025
El 29 de diciembre de 2025 quedará grabado para siempre en la memoria de los peregrinos de nuestra parroquia como una jornada profundamente espiritual e inolvidable.
La mañana comenzó con la peregrinación a pie desde la casa de los Teatinos, donde nos encontramos alojados, hasta la Basílica de San Pedro.
Al inicio de la Vía de la Conciliación nos esperaba nuestro obispo, que quiso acompañarnos en el último tramo del camino. Entre cantos y oraciones, llenos de emoción y con el corazón y la mente puestos en todo lo vivido durante este Año Jubilar en nuestra parroquia, entramos en la basílica guiados por la Cruz de los Peregrinos.
Esta cruz, que durante el año jubilar ha sido portada por miles de cristianos de Iglesias procedentes de todos los rincones del mundo, en circunstancias muy diversas pero unidos por la misma fe, fue llevada por tramos por representantes de los distintos grupos parroquiales, en nombre de toda la comunidad.
Al llegar a la basílica, fue nuestro obispo quien tomó la cruz en sus brazos, rodeado de los niños de la peregrinación, que vivieron el momento con especial intensidad.
En un solemne y sobrecogedor silencio, atravesamos la Basílica de San Pedro hasta el Altar de la Confesión, donde, a la sombra del baldaquino de Bernini, profesamos la fe de la Iglesia y rezamos por el Santo Padre para ganar la indulgencia plenaria. El gozo espiritual recibido en ese momento es difícil de expresar con palabras.
Poco después recibimos una llamada de la Casa Pontificia comunicándonos que el Santo Padre había concluido sus compromisos y nos esperaba en los Palacios Apostólicos. Recorrimos escaleras, pasillos, patios y estancias hasta llegar a la Sala del Consistorio, donde aguardamos su llegada con nerviosismo y emoción.
Al entrar el Papa, quisimos felicitarle la Navidad cantándole un villancico tradicional español, “Ay del chiquirritín”, que escuchó con gran atención y agrado.
A continuación, nos dirigió un hermoso y profundo discurso que marcará la vida de nuestra comunidad, inspirado en la figura de Santo Tomás de Villanueva, con una mirada llena de esperanza hacia el futuro y una especial insistencia en el amor y el compromiso con los pobres.
Audio del Discurso:
Tras el discurso, el Santo Padre fue saludado por nuestro obispo y, posteriormente, nuestro párroco le hizo entrega de la Moneda de Santo Tomás, símbolo de nuestra parroquia. Se trata de una moneda de bronce dorado que, por una cara, representa a Santo Tomás y, por la otra, recoge una de sus frases más conocidas sobre la verdadera limosna, aquella que busca sacar al pobre de la pobreza y no solo aliviar momentáneamente su necesidad. Nuestro párroco explicó al Papa que esta moneda, que recibe por primera vez, se entregará también a muchas personas que pasen por nuestra parroquia como signo de gratitud, de comunión con nuestro santo titular y de compromiso con los pobres. El Santo Padre acogió con agrado esta iniciativa y la bendijo.
Después saludó al resto de los sacerdotes del equipo pastoral y recibió, en nombre de las Agustinas Contemplativas de Alcalá de Henares, una caja de mazapanes elaborados por ellas mismas. A continuación, todos los peregrinos pudieron saludarle personalmente y recibir su bendición. Tras la foto de grupo y las despedidas, nuestro párroco aprovechó para recordarle la causa del doctorado de Santo Tomás de Villanueva, a lo que el Santo Padre respondió que se está trabajando en ello.
Descendimos de los Palacios Apostólicos como “en una nube”, profundamente conmovidos por esta experiencia de comunión con el Sucesor de Pedro y con toda la Iglesia.
La jornada continuó con la celebración de la Eucaristía en la iglesia de Santa Maria in Traspontina, situada en la Vía de la Conciliación, donde los Padres Carmelitas nos acogieron fraternalmente. La Misa fue presidida por nuestro obispo, don Antonio, quien en la homilía, recordando palabras de San Juan Pablo II, nos insistió en que la audiencia vivida era un gran don, y que todo don conlleva también una gran responsabilidad.
Al finalizar, cada peregrino recibió de manos del obispo el título memorial que acredita la realización de la peregrinación y la obtención de la indulgencia plenaria.
Por la tarde tuvimos la oportunidad de visitar los Museos Vaticanos, deteniéndonos de manera especial en la Capilla Sixtina.
Ya de regreso en la casa, celebramos un encuentro para compartir lo vivido durante el día. Todos coincidimos en que necesitaremos tiempo para asimilar la intensidad de la experiencia y la gracia recibida, y para poder llevar a la vida diaria todo lo escuchado y vivido. Tras rezar Completas y cantar juntos la Salve a la Virgen María, pidiendo su intercesión por los frutos de esta peregrinación, los peregrinos se retiraron a descansar, con el corazón lleno y dispuestos a vivir con renovadas fuerzas la última jornada de la Peregrinación Jubilar.