Despedida del Aleluya: Preparándonos para la Cuaresma
Siguiendo una antigua tradición de la Iglesia en España, el domingo anterior al Miércoles de Ceniza se celebró en nuestra parroquia la solemne Despedida del Aleluya. En esta celebración, el canto del Aleluya se entona por última vez antes del Evangelio y no volverá a escucharse hasta la noche de la Vigilia Pascual.
Este gesto tiene un profundo significado espiritual, ya que el Aleluya es el canto de los bienaventurados en el cielo.
Su “despedida” nos invita a vivir el tiempo de Cuaresma como un verdadero camino de conversión, recogimiento y renovación interior para que no nos quedemos sin ese Aleluya del Cielo.
Una catequesis viva para los niños.
Con un enfoque pedagógico y catequético, los niños participaron activamente en esta celebración, ayudando a dar mayor relevancia al momento. Al finalizar la Misa, portaron un cartel con la palabra Aleluya y lo llevaron en procesión hasta el jardín de la parroquia, donde sería simbólicamente enterrado.
Durante el recorrido, al pasar por la pila bautismal, esta fue cubierta con un gran velo morado y sellada, como signo del tiempo de purificación y penitencia propio de la Cuaresma. Este gesto recordó a toda la comunidad la importancia de renovar nuestro bautismo y reconocer cómo el pecado desfigura en nosotros la imagen de Cristo.
Un gesto simbólico lleno de significado
Ya en el exterior, el cartel del Aleluya fue colocado en una pequeña fosa previamente preparada. Antes de cubrirlo con tierra, se cantó por última vez, y se invitó a los niños a participar en este gesto simbólico, despidiéndose así del Aleluya hasta la Pascua.
Convivencia y tradición parroquial
Tras la celebración, las familias que lo desearon pudieron disfrutar de una jornada de convivencia compartiendo una comida fraterna. Esta tradición recuerda al Jueves Lardero, que en algunos pueblos de España aún se celebra antes de la Cuaresma con platos elaborados a base de huevos y productos del cerdo (lardus).
La jornada incluyó también un animado y muy participativo concurso de tortillas, que se convirtió en uno de los momentos más entrañables del día, fortaleciendo los lazos de convivencia y fraternidad.
Camino hacia el tiempo santo de Cuaresma
Con esta celebración, nuestra comunidad parroquial se prepara espiritualmente para entrar en el tiempo santo de la Cuaresma, renovando su fe, fortaleciendo la comunión y disponiendo el corazón para vivir con profundidad el camino hacia la Pascua.